Si tiene calor y la posibilidad de estar en casa con un ventilador al menos, seguramente querrá refrescar un poco el ambiente. Recomendamos no solo hacer eso, sino también refrescar las neuronas, el ánimo, y descansar. Tirarse a ver una película en un sillón, con algo de fresco, es una gran alternativa. Y dado que muchos nos tenemos que quedar por esta parrilla que llamamos “ciudad” (el trabajo, las obligaciones, no distinguen estaciones), por lo menos podemos mirar vacaciones en el cine.

Veamos: película de playa donde el clima veraniego juega un rol imprescindible, tenemos Lilo & Stitch, en Disney+. Ese uno de los filmes más originales de la firma por varias razones: los fondos hechos en acuarela, que transcurre en el mundo contemporáneo y en Hawaii, que incorpora elementos de ciencia-ficción y que es, en última instancia, la historia de una familia en recomposición (una familia herida por la muerte) así como una fábula sobre la identidad, sobre cómo se es en función de los otros. Y tiene otra característica: no tiene “números musicales” aunque sí canciones y la mayoría con la huella de Elvis Presley. Lilo & Stitch funciona “en modo vacaciones”, que es cuando la nena rebelde Lilo y el extraterrestre loco Stitch se convierten en amigos.

En el extremo opuesto, la mayor película de playas de la historia. Se llama Tiburón (Prime Video), es de 1975, y puso definitivamente en el mapa al -entonces- niño maravilla de Hollywood Steven Spielberg. En realidad Tiburón es tres películas en una. Por un lado, es Un enemigo del pueblo (la obra de Ibsen, tal cual) en el que un hombre recto (el policía recién llegado que interpreta Roy Scheider) pide que un pueblo cierre su única fuente de ingresos para salvar vidas; por otra, una película de monstruos con estructura hitchcokiana (el tiburón gigante aparece cada ocho o diez minutos de modo cada vez más violento, como los pájaros de Los Pájaros, claro). Y finalmente, en su último tercio, una versión de Moby Dick, pura aventura física, cero terror, todo acción, con la Ley (Scheider), la ciencia (Richard Dreyfuss) y la experiencia (el loco capitán que hace Robert Shaw, bien igual al de la novela de la ballena asesina) peleando contra el Mal en forma de escualo. Refrescante.

Veraniegas y con playas, hay varias del gran Eric Rohmer. Paulina en la playa, justamente, donde una madre y su hija tienen algunos romances cómicos y varias decepciones; Cuento de verano, que cuenta las tres historias amorosas de un joven desconcertado (las chicas siempre son más inteligentes); y la gigantesca El rayo verde, donde una chica trata de pasar sus vacaciones en varias playas, ejercer su vegetarianismo, conseguir el amor y ver el famoso “rayo” del título. Todas son comedias inteligentes, todas son bellas sin artificios evidentes, todas son de una amabilidad absoluta. Y todas son obras maestras. Las tres (y mucho más Rohmer) están en Qubit.TV.

Bob Esponja es una de las mayores creaciones cómicas de las últimas tres décadas, nacida gracias a la ruptura del prejuicio de que la animación es solo para chicos. Aunque la serie se creó para Nickelodeon -de orientación infantil, por cierto- trascendió rápidamente ese nicho por el humor desprejuiciado, muchas veces crítico aunque amable y de un diseño muy colorido. Como todo ocurre entre peces y playas, es ideal recomendar Bob Esponja-La película (hay tres largometrajes del personaje, pero el primero es el mejor) que no solo da rienda suelta al surrealismo impar del personaje, sino que no deja títere con cabeza. Está en Netflix, no necesita nenes para justificar su visión.

Aunque no hay playas, probablemente no haya película más “vacacional” que Jules et Jim (Mubi) de François Truffaut. Pasada la Primera Guerra Mundial, dos amigos se enamoran de la misma mujer. En lugar de entrar en problemas de celos, todo se transforma en un matrimonio triangular totalmente libre, aunque es obvio que en este caso va a haber, tarde o temprano, problemas. Lo más importante de esta película notable, libre, que desprecia la “reconstrucción de época” y se concentra en la felicidad de sus personajes es la manera como Truffaut retrató a una Jeanne Moreau que domina cada plano en el que aparece. 

Y probablemente la película más despreciada pero más extrema sobre “playas” sea La Playa (Star+), notable adaptación de una novela de culto por parte del británico Danny Boyle. El filme fue famoso por dos cosas: causó la pelea entre Boyle y su amigo Ewan McGregor (que la iba a protagonizar en lugar de Leonardo Di Caprio), y tuvo muchos problemas de producción. De hecho, como a casi todo lo que se filma “en el mar”, la prensa la maltrató antes del estreno (lo mismo sucedió con Waterworld y Titanic). Fue un éxito moderado: la historia de una playa-refugio perdido donde el mundo moderno se detiene, y de un joven demasiado atado a lo cotidiano como para no traicionar a esa comunidad. Original en todo sentido.

(gentileza)